16.9 C
Tolosa, AR
jueves, abril 2, 2020
Inicio Blog

Comienza la vacunación antigripal del PAMI

0

El Programa de Atención Médica Integral (PAMI) confirmó que comenzará a aplicar vacunas antigripales a partir de este jueves. La decisión surge en medio de la pandemia por coronavirus en la Argentina.

Foto Télam

En más de 6.600 farmacias adheridas en todo el país se vacunarán a mayores de 65 años. Se trata de un cronograma especial organizado por los números finales del DNI, para garantizar el distanciamiento físico en medio de la cuarentena.

No es necesario presentar receta y se solicita respetar el día que toca, para prevenir el contagio del Covid-19. Quienes no lleguen a vacunarse tendrán que esperar al próximo día que les corresponda por terminación de DNI.

Conmemoración virtual a 7 años de la inundación

0

Sobrevivientes del 2 de abril de 2013 convocan a una conmemoración virtual, a siete años de una tragedia evitable que dejó más de 89 vecinos fallecidos en la ciudad de La Plata.

Inundados de impunidad, los integrantes de las asambleas de Barrio Norte, Parque Castelli, Los Hornos y Tolosa invitan a conectarse vía Facebook este jueves a las 17:30 horas para acompañar a familiares de las víctimas en el pedido de memoria, verdad y justicia.

“El 2 de abril nos inundamos y solo estuvo presente la solidaridad entre los vecinos. No hubo subsidios ni indemnizaciones para reconstruir nuestros hogares, todo fue a pulmón”, expresaron en un comunicado.

Y recordaron: “No hubo justicia, los verdaderos responsables, Daniel Scioli y Pablo Bruera, ni siquiera fueron a juicio. Nos dicen que con las obras realizadas ya podemos dormir tranquilos cuando los mismos estudios que ellos mandan a hacer dicen lo contrario”.

Cuarentena solidaria por las familias que no tienen para comer

0

El aislamiento social, preventivo y obligatorio que seguirá hasta el 13 de abril significa para muchas familias la imposibilidad de trabajar y tener un sustento diario para sobrevivir.

Mientras se espera el Ingreso Familiar de Emergencia para mediados de abril, en los barrios más vulnerables, los comedores y merenderos no logran abastecer la demanda en plena cuarentena por el coronavirus.

Silvia, una vecina de La Bajada descubrió que al menos cinco familias llevaban 22 días sin comer: “Estaban a mate”. Inmediatamente se puso a organizar una gran olla popular y solicitó ayuda de La Plata Solidaria para mantener la iniciativa hasta que llegue la ayuda del Estado.

“Hoy yo compré para cocinar un guiso. Son aproximadamente entre 15 y 20 familias. Necesito una mano con algo de mercadería. Arroz, puré de tomate y fideos, alitas de pollo y algo de cebolla es lo que estamos pidiendo”, comentó.

En tal marco, la ONG que coordina el tolosano Pablo Pérez, se comprometió a reunir y entregar las donaciones “con permiso de circulación en mano”.

Finalmente pidió “a la gente de zona Norte, Tolosa, Barrio Hipódromo si pueden colaborar dejando su donación en la puerta y pasaremos a buscarla. Para coordinar, pueden comunicarse vía whatsapp al 2215669819”.

Todo el barrio sin cajero automático

0

Mientras el Banco Provincia anuncia que desplegará cajeros móviles a los fines de descongestionar las largas filas para retirar efectivo, el Banco Nación lleva más de 15 días de abandono.

Los vecinos del cajero de 7 y 523 -recientemente remodelado- se comunicaron con Tolosa Vive para manifestar su preocupación por que lleva dos semanas sin funcionar. Consideran sumamente importante poder hacer extracciones en el barrio, sobre todo para los adultos mayores.

“No sé a dónde reclamar porque los teléfonos del Banco Nación y Red Link no atienden. Estoy llamando hace una semana” explicaba Olga, una vecina consternada solicitando intervención de la Delegación tolosana o la Municipalidad.

Presentan un portal de reclamos por ABSA

0

Ante las reiteradas denuncias por problemas con la calidad y el suministro de agua en los hogares platenses en medio de la emergencia sanitaria, el concejal Gastón Crespo, convoca a los vecinos a registrar las falencias que padecen en un portal interactivo que luego se presentará en forma de reclamo al Ejecutivo municipal.

Según afirmó, “este trabajo comenzó en mayo de 2016 cuando elaboramos el mapa de pérdidas de agua de La Plata, con el cual se visualizó y se tomó real dimensión del derroche de agua potable en la vía pública”.

Y prosiguió: “por la magnitud que tomó el relevamiento, el Ejecutivo municipal nos convocó a participar del acuerdo que realizó con la empresa ABSA para iniciar un plan de mejoramiento”.

“Con este nuevo registro de problemas de agua de red en los hogares, buscamos visibilizar la deficiencia que tenemos en la región, como por ejemplo la falta de servicio por días, la presión insuficiente, el mal olor, el color turbio o la no aptitud para consumo”, explicó el concejal que preside la Comisión de Medio Ambiente.

“Sabemos que la ONG Mapas de lo Efímero está impulsando una iniciativa similar. La idea es que entre todos podemos dar cuenta de las fallas en la calidad y el suministro de agua e intimar a ABSA a que brinde un servicio acorde a las necesidades de la población, con el agravante de la pandemia que estamos atravesando y que requiere extremar las medidas de limpieza e higiene personal”, agregó.

Ya es conocido el triste dato de que aproximadamente el 40 por ciento del agua potable de la región se pierde antes de llegar a los hogares por el deterioro, el colapso y la falta de planificación de obras por parte de la empresa. “Este es un recurso irrecuperable que hoy le está faltando a muchos platenses”.

Por este motivo, Crespo concluyó: “El Municipio debe ser el garante del acceso a un servicio tan fundamental para todos los vecinos e interceder ante la Provincia para exigir la intervención de una empresa que no está cumpliendo su función básica”.

Farmacéuticos platenses solicitan más presencia policial

0

A raíz de un nuevo hecho delictivo ocurrido en medio de la pandemia por Coronavirus COVID-19, desde el Colegio de Farmacéuticos de La Plata (CFLP) solicitaron mayor presencia policial tanto bonaerense como nacional.

Este domingo a las 11 de la mañana, se produjo un robo en una farmacia ubicada en 13 entre 40 y 41 mientras se encontraba atendiendo su turno en medio de la cuarentena decretada por Alberto Fernández.

Cansados de la inseguridad, aún en tiempos en que brindan un rol sanitario vital para la sociedad, tanto los farmacéuticos como el personal de las farmacias manifestaron su preocupación.

En tal sentido, esgrimieron su exposición al mantener el horario normal de atención y los turnos rotativos, brindándoles a los pacientes la medicación y asesoramiento que necesitan.

Historias de Tolosa: Atilio Pellicioni

0

Entrevista de Oscar Labadie publicada el 20 de agosto de 2016

El que primero llega Tolosa es mi abuelo, Rafael Mautone. Mi abuelo fue un laburante que vino rajándose de la guerra. Tenía siete hijos, y la séptima hija mujer se llama Argentina porque él estuvo hasta que nació ella, escondido, esperando para venirse aquí.

Porque no quería ir a matar gente: durante la guerra en Italia te reclutaban y te metían a pelear contra los alemanes y te morías, así de cortito era el tema: te morías.

 

Mi abuelo fue constructor toda la vida. Era de Nápoles, y se había hecho en una parte alta, donde hay como una sierra, un refugio en una cueva subterránea donde vivía la familia entera. Si te agarraban los alemanes violaban a las chicas y mataban a los hombres. Mi vieja me contó que los bombardeos eran tan intensos y continuos que mi abuela no quiso bajar más de la Sierra.

Mi abuelo tenía seis hijos, pero si llegaba a los siete no lo podían reclutar. Mi abuela quedó embarazada de mi tía Argentina, entonces se encerraron y se escondieron en la cueva tanto de los tanos como de los alemanes.

Estuvieron prácticamente enterrados hasta que mi abuela tuvo a Argentina. La idea era venirse aquí cuanto antes, de ahí el nombre. Cuando nació mi tía, mi abuelo salió del escondite y la fue anotar, como ya no lo podían reclutar se tomó un barco y se vino a laburar la Argentina.

Se vino a trabajar, solo, como peón de albañil. Prácticamente no sabía ni leer ni escribir pero estaba muy capacitado en su oficio. Sin tener título estuvo encargado (él con 5 empleados) de la construcción de un edificio que está en la calle 5 y 57. Tenía capacidad para hacer las cosas, le explicaban y lo hacía. Le fue muy bien, y mandó buscar, al poco tiempo, a toda la familia.

Tengo una foto donde están en el jardín de la casa de Nápoles mi abuela con todos hijos de mayor a menor. Fue la última foto que se sacaron en Nápoles y está mi tía Argentina que es un bebé en los brazos de mi abuela.

La primera hija de mi abuelo se llama Antonieta, luego venía mi mamá se llamaba María, después esta Josefina, Angelina, Mimo, Lina y Argentina. Viven todos, menos mi vieja y mi tío Mimo.

Primero vivieron en 521 y entre 1 y 2, después mi abuelo hizo una casa grande, hermosa, en 529, que después se perdió, no congeniaron los hermanos y se mal vendió.

Yo no tenía el dinero si no me hubiese gustado comprarla. En estas cosas los tanos somos complicados, si me la hubiera comprado habría tenido quilombos con todos los parientes. Pero yo prefiero la familia, primero está la familia, de manera que aun teniendo la plata no la hubiera comprado tampoco.

Hoy somos 60 descendientes por el lado Mautone y nos seguimos juntando todos. Antes, los 24 de diciembre, nos reuníamos en la casa de mi abuelo porque era el día de su cumpleaños. Así que el 24 festejábamos las fiestas y cumpleaños de él.

Todos los primos Mautone tenían los reclamos de sus mujeres que querían pasar los 24 con sus respectivas familias alguna vez. Ni en pedo. Yo no falté jamás. Tengo 55 años y nunca me perdí una fiesta. Fui el nieto más grande y en su momento el más mimado por mis tías.

Hoy soy como el patriarca: soy el mayor de todos los primos descendientes directos de mi abuelo. El menor es un hijo de mi tía Argentina que tiene 30 años. El otro día un primo que tenía un problema vino a conversar conmigo y eso me llenó de orgullo. Me emociona decirlo.

El abuelo era cabrón con las hijas. Las chicas sólo podían casarse por edad, primero la mayor y luego recién la que le seguía con menos edad. La que tenía 30 se tenía que casar primero que la que tenía 25. Ni en pedo podía casarse la de 25 antes que la de 30.

Mi abuela estuvo casi toda su vida acá y nunca pudo dejar de hablar el “italiano”, no metía una palabra en castellano ni de casualidad. Más aún, ni siquiera hablaba italiano, hablaba un dialecto napolitano. Hoy en Italia hay un idioma común, el romano, pero en aquella época cada sector tenía su dialecto.

Cuando fui a Nápoles, y estuve en el pueblo de mis abuelos, que se llama Pianura, ellos hablaban todavía en el dialecto napolitano. Por eso yo lo entendía absolutamente todo porque lo escuché desde que nací por mi abuela.

Mi abuela era encantadora, cocinaba como una bestia. Nosotros, como tanos, comemos muchos fideos con salsa de tomate. Todas sus hijas hacían una buena salsa pero ninguna era como esa, y todas hacían la salsa con lo mismo, y aun así nunca lograron un sabor igual.

Siempre, los 24 a la noche, se morfaba a morir. Mi abuela se levantaba a las 8 de la mañana y empezaba a cocinar, en ollas gigantes, haciendo la salsa. En ese momento éramos 30.

A la salsa le ponía pulpitos, que eran caros pero muy ricos y después se cambiaron por calamares que eran más baratos. Cocinaba esa salsa desde las 8 de la mañana y la terminaba de hacer a las 10 de la noche, que era la hora en que la comíamos.

Lo primero que se comía era un plato de fideos con la salsa de pulpitos, y después unos platos, en el medio, de estofado. Nos matábamos por comer los pulpitos. Después se comía, también, pollo. Mi vieja la hacía bien esa salsa, pero el sabor no era el mismo. Nunca voy a volver a probar ese sabor tan rico que le daba mi abuela.

Mi abuela también hacía una pizza con escarola, que es como una acelga amarga, que acá mucho no hay. Cuando la conseguía amasaba para hacer pizza con eso. Era alucinante. Era muy básica la comida que hacía mi abuela, porque ellos se cagaban de hambre allá.

Mi vieja también hacía pizza con esa escarola, que produce una masa muy finita, como una tapa. Hacía la verdadera napolitana. La pizza napolitana argentina tiene una base de harina, salsa de tomate, mozarela y rodajas de tomates.

La verdadera pizza napolitana no era así, porque los tipos no tenían dinero, estaban en la guerra, la familias cocinaban con lo que podían manotear. Agarraban un poco de masa, la fregaban con un tomate, la fregaban con un ajo, la cocinaban y esa era la pizza napolitana.

No tenía mozarela, ni siquiera tenía rodajas de tomate. Con suerte tenía algún pedacito de tomate. Hoy se sigue haciendo así allá. Nosotros en Argentina no tenemos ni idea del hambre que pasaban realmente allá en la guerra. Ni noción.

A mí se me da por pensar lo que habrá sentido mi abuelo cuando llegó de Italia, bajándose de un barco después de tres meses, sin tener idea de cómo era lugar al que había llegado. Hay que tener huevos para atreverse, pero lo hacía por un principio fundamental: darle de comer a la familia que se estaba muriendo de hambre en la guerra. No venía de joda.

Me he ido de Tolosa en varias ocasiones, he tenido negocios en La Plata y en Bahía Blanca, me he ido muchos meses a vender cosas en España. Debo tener un poquito de lo que tenía mi abuelo: eso de salir a la aventura, de salir y ver, buscando el mango que te haga morfar.

Pero siempre he vuelto, porque Tolosa es Tolosa. Porque Tolosa es importante, el Club Unión y Fuerza es importante. Me emociono cuando lo digo.

Mi viejo, Héctor Pellicioni, era de un pueblito de montaña que estaba 80 km de Roma. Vino a trabajar de mozo, a los 18 años y después mandó a buscar sus padres y a sus hermanos. A mi viejo le faltaba el colegio, le faltaba todo allá, no se podía.

Se compraron una casa en Tolosa por 519. Se casó a los 30 años con mi mamá. Era mozo en Abruzzese. Era primo hermano de los Abruzzese. Conoció a mi mamá en uno de los bailes del Club del Clan en Estudiantes.

Mi papá se casó con María Mautone (mi mama). Y Angelina Mautone (mi tía) se casó con Quinto Pellicioni (hermano de mi papá). O sea: se casaron dos hermanos con dos hermanas.

A mi vieja al casarse con mi viejo, mi abuelo les prestó una casa en 2 y 521, y cuando cumplí seis años mi abuelo los ayudó a hacer una casa en 4 y 529, donde prácticamente me crié. Ahí nació mi hermano.

Nací el 4 de julio de 1961. Fui el Escuela 31 hasta el tercer grado. Iba con todos mis amigos del barrio. Iba y volvía, todos los días, con José Luis Boriani y con Julio Velaschi. Después seguí haciendo la primaria en el Carmen. Los dos primeros años de secundario lo hice en el Nacional, y el resto en varios Colegios.

A medida que crecía me fui acercando más a la Plaza Iraola y formando amigos nuevos ahí. Hoy tengo una amistad muy grande con 12 amigos, todos del año 61, que nos conocimos en la Plaza, entre los 5 y 7 años.

La barra está compuesta por Gustavo Lascone, Eduardo Molinelli, el “Chino” Gergo, Marcelo “Chispa” Arrambide, Riky Zavaleta, Carlitos Cuello, Alejandro Sánchez, Fabián Damia, “Pati” Gómez, El Lomo, Rubén “Popi” Mainet y me falta uno que no me viene el nombre a la cabeza, pero ya me voy a acordar.

Nos vemos todos los meses, viajamos tres veces al año a la Costa, a Mar Chiquita, a pescar. Nos queremos mucho, tenemos una relación muy buena, conocemos los padres y los hijos de todos.

En Mar Chiquita vamos a la casa de Gustavo Lascone, que está frente a la laguna porque el padre era pescador. Y lo único que hacemos es: comer, chupar, pescar y conversar.

El 80 por ciento de nuestras conversaciones tienen como tema Tolosa: nuestros recuerdos de la Plaza jugando al fulbito, nuestra infancia y nuestra adolescencia en el Club Unión y Fuerza donde jugábamos al villar, comíamos sánguches de salame y queso con vasos de Gancia (que nos dejaban estúpidos) y arriba, hacíamos bailes: la “UIF”.

Hubo dos etapas, primero estuvo “Maraca”, que cerró y después, vinimos nosotros que éramos muchos chicos, porque se integró José Luis Moriani, Alejandro Velaschi y otros más. Éramos como 20 chicos.

Era la época de Sui Generis y Vox Dei. Esa música escuchábamos. Alejandro Velaschi, que tenía muchos discos, hacía de disk-jockey, también pasaba música José Luis Boriani que también tenía muchos discos. Alejandro falleció, muy joven, en un accidente de moto.

Todos los chicos del barrio venían a bailar, pero siempre teníamos quilombo con los de otro barrio, con quienes nos cagábamos a palos en la Plaza después de los bailes.

Era bravo el asunto. Porque nuestra barra estaba compuesta de 20 tipos, pero también había 20 chicas. Y los del otro barrio venían, se emborrachaban y se ponían groseros con las chicas. Eso no lo podíamos tolerar.

Yo a los 18 me abrí un poco porque me puse de novio con una chica del centro. Falleció mi viejo y me tuve que poner a laburar para bancar a mi hermano y a mi vieja durante muchos años.

Tuve la suerte de que el padre de mi novia trabajaba en Deba (Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires). Trabajar ahí era como sacarte la lotería, se trabajaba 14 horas diarias pero se ganaba tres veces más que trabajando lo mismo en otro lugar. El padre de mi novia me hizo entrar ahí como cadete. Luego subí de categoría y pase a ser empleado administrativo. Trabajé muchos años ahí.

Y un día me explotó la cabeza, mi vieja formó pareja y yo me dije: “mi vieja ahora tiene pareja, yo renuncio”. En realidad trabajaba ahí para tener un sueldo fijo y poder dárselo a ella que había quedado viuda y sin trabajo. Durante todos esos años le había entregado, todos los meses, mi sueldo.

Renuncié y me puse un negocio de ropa en Bahía Blanca. Me fue muy bien. Vendí mucho y me divertí mucho. Estuve tres años allá. Y me volví, me cansé de estar viajando cada 15 días para venir a buscar ropa.

El amigo que me había conseguido la marca para vender en Bahía Blanca tenia acá cinco locales de ropa, me ofreció ser el encargado de esos locales. Le dije que sí y me vine. Estuve un tiempo trabajando encargado y me quedé sin trabajo.

Hasta que un conocido me dio una cartera de ropa y me prestó un auto y salí a vender por toda la zona oeste: Lujan, Morón, Moreno. Al tipo la marca le daba el 10 por ciento y él a mí me dejaba el 5. Me explotaba, sin hacer nada se lleva al 5 por ciento y yo laburando todo ganaba el otro 5. Estuve un par de años así.

Por el lado de San Miguel había dos flacos que hacían cinturones de cuero, que yo compraba como un accesorio más para vender y cada vez que iba me encontraba con un español, un español-español, que estaba comprando cientos de cinturones.

Le pregunté a los flacos: “¿y este gallego que hace con tantos cinturones?” Y me dijeron que venía todos los meses de España, se compraba 300 cinturones, se volvía a España y los vendía ganando mucha plata.

Pregunté cuánto era la diferencia, pedí plata prestada, compré 2 mil cinturones y me fui a España imitando al gallego. Estuve siete meses en España vendiendo cinturones. Pero no los vendía en la calle, directamente los vendía a los negocios. No me podía llevar todos los cinturones (a 200 cinturones no los podés ni levantar del suelo).

Así que me conecté con un flaco de Aerolíneas Argentinas que era capitán de a bordo, arreglé que le llevaba los cinturones a él y él a través del equipaje de las azafatas hacía llegar a España de a 100 cinturones. Todos cobraban sus respectivos porcentajes: el capitán de a bordo y las azafatas.

Estuve en 10 ciudades de España, yendo de negocio en negocio, vendiendo cinturones que eran de muy buena calidad. Me fue muy bien. Estuve en Madrid, Granada, Sevilla, Córdoba. Un tiempo estuve en Puerto Banus, el lugar más concheto de España.

Hice una venta de 300 cinturones a una marca que se llamaba Mango, que allá tenía unos locales de la puta madre, cuando el promedio de mis ventas eran 5 cinturones.

El dueño de la marca me invitó a Puerto Banus. Cuando fui y vi me dije: “¿qué es esto?”. Todo eran yates, mansiones, de lo más caro de Europa, un lugar alucinante, todos eran tipos multimillonarios, hay muchos árabes que tienen casa gigantescas con sus propias mezquitas adentro.

Fuimos a comer langostas, y después a tomar algo al único local que había abierto: un barcito cheto pero chiquitito que estaba puesto en el medio de la bahía donde estaban todos los barcos.

Estaba tomando una copa y siento que me gritan: “¡Atilio!”, era el hermano de un amigo mío, un arquitecto que se había ido ahí y que haciéndole casas a los árabes se había hecho multimillonario, me dice que conoce a otro argentino que me podía ayudar a vender cinturones, que se había hecho millonario organizando viajes de coto de caza a la Patagonia a árabes y españoles.

Les sacaba fortunas, les vendía campos. El tipo vivía en medio del lujo gracias a ese curro. Nunca supe si ese tipo se había rajado de la dictadura o era uno de la dictadura que se tuvo que rajar cuando vino la democracia. Nunca lo supe y tampoco nunca me ayudó vender cinturones.

Pero nos invitó a quedarnos unos días en puerto Banús en uno de sus palacetes. Estuve gratis 10 días en un lugar paradisíaco. Era obvio que no podía ir a vender cinturoncitos a ese lugar.

En definitiva, con toda la plata que gané me volví a armar un bar que tenía planeado hacer en La Plata, así lo hice, y fue un bar que laburó muchísimo. Lo decoré según la última moda en Europa, acá los bares eran antiguos, hice un bar con poca luz con una barra de mármol, se llamaba “Chicano”, estaba en 5 esquina 46. Era un bar distinto.

Así me metí en un ambiente en La Plata que yo no conocía, así me metí en la gastronomía y empecé a vivir de noche. A “Chicano” iba tanta gente que se cortaban las calles por el amontonamiento que se producía para entrar. Estuve cinco años laburando a pleno. Hice mucha diferencia. Me divertí mucho. Lo abrí en el 89. Ahí iban todas las chicas lindas del centro, todas con plata, todas con autito.

A medida que iba laburando vi que en la otra esquina en 6 y 46 había un local vacío en el que puse una parrilla al paso con mi hermano. Se llamaba “La esquina”.

Todos los mediodías metía más de 200 cubiertos. Aunque nunca la pude hacer andar de noche. Venían a comer todos los bancarios. La tuve muchos tiempo y me anduvo muy bien. Lo vendí después de ocho años, “Chicano” también la vendí en el 96.

También puse en restorán a todo lujo en 46 casi diagonal 74, en donde había una antigua casa alemana de té y meses después abrí una pizzería en 11 y 42, que se llamaba “La Spezzia”. Hacia pizza y pastas caseras para llevar a domicilio, llegué a tener 20 motos. Fui el segundo en La Plata en hacer delivery (el primero fue Pepperoni).

Así que tenía cuatro boliches a la vez, pero con el restorán de lujo me fundí mal. Perdí todo, ni auto me quedó. Me quedé nada más que con la pizzería. Perdí el restorán, la parrilla y Chicano. Mi socia, en el restorán, era mi tía Tina (Argentina) por eso me dio mucha lástima no poder llevar adelante ese proyecto tan interesante. Siento como que quedé en deuda con mi tía.

Me había casado, tenía hijos y estaba fundido. Me casé con Mónica Gutiérrez, que es de Tolosa. Cuando cerré el restorán de lujo, mi hijo, Lorenzo, tenía un año. Después nació mi hija, Carmela. Mónica siempre me ayudó en los negocios, siempre estuvo a la par. Mientras yo trabajaba, Mónica estaba más cuidando a los chicos pero, al mismo tiempo, me dio una mano con los negocios.

Mis hijos también son de Tolosa, Lorenzo hoy estudia arquitectura y Carmela estudia psicología. Mónica sigue fabricando pastas caseras, muy buenas, en su pequeña fábrica de pastas y este emprendimiento lo lleva adelante en sociedad con Lorenzo, nuestro hijo.

Estuve un tiempo mal, mal, mal. Tenía muchas deudas pero las pagué todas. Me hice muy amigo de Ramiro “Gorila” Casina, que mide 2 metros de alto y dos de ancho, fue el primer jugador de rugby que fue a jugar profesionalmente a Italia, el tipo más malo que conocí en mi vida: te mataba trompadas por cualquier cosa.

Era patovica de la discoteca “Metropoli”, de 47 y diagonal 74. Cuando yo iba a la discoteca y él estaba en la puerta gritaba a los que estaban haciendo cola: “abran paso, que va a pasar mi amigo” y todos se hacían a un lado.

Yo nunca jugué rugby pero a través de él me relacioné con todo el ambiente de ese deporte. Cuando yo me fundí Ramiro se estaba por ir a Italia, se había comprado un Taunus hecho mierda, que cuando se fue me lo regaló para que pudiera trabajar. Me había quedado sin auto y necesitaba uno desesperadamente para poder moverme y comprar mercadería. Ese auto me salvó la vida.

Ramiro siempre había querido poner una parrilla en Italia y terminó jugando en Cerdeña, un lugar paradisíaco. Cuando se puso el local allá yo fui y estuve 32 días organizándole la parrilla. Todavía la tiene y es un éxito desde que la pusimos en marcha. El rugby me dio una serie de amistades muy fuertes, pero las amistades más valoradas de todas son las de Tolosa. Son impagables.

Tengo muy buena relación con Gustavo Rodríguez. Yo estaba solo con “La Spezzia” lleno de deudas. Y Gustavo me dijo: “¿Por qué no te vas a ver el Club, que está mal, y necesita alguien que le organice un restorán ahí?”. Vine y estaba el Negro Hilario y Chiqui Viera. Cuando entré me emocioné porque hacía mucho tiempo que no entraba.

En ese momento había dos clubes con restoranes andando a pleno: El Atenas y El Tacuarí. Cada vez que alquilo un local, lo alquilo o lo dejo de alquilar según las emociones que siento al entrar. Cuando entré al Club sentí como que se me apareció una estrella y me di cuenta que se podía hacer algo.

Gracias a Gustavo, que me prestó plata para hacer esto, y a la Comisión, que me apoyó, pude hacer funcionar el restorán. Le devolví toda la plata a Gustavo. Hice todas las modificaciones que se necesitaban y puse toda mi experiencia y todas mis conexiones que me dieron 27 años de dedicación a los negocios gastronómicos.

En ese momento estaba económicamente muy mal pero fui saliendo gracias al Club, a Gustavo, a Tolosa, a todos, con quienes estoy profundamente agradecido. Me propuse hacer comida de Club: comida sencilla.

Cuando tenía el restorán hacia comida de chef: calamares rellenos con salsa de hongos de Suecia. Me dije: “acá vamos a hacer churrasco con papa fritas abundantes”. Todo lo que hacemos es simple, de barrio. Yo había tenido varios tipos de negocios: pizzería, parrilla, restorán, bar y junté todo en el mismo lugar, pero conservando la simpleza y el sabor a barrio, el sabor a Tolosa, a mi Tolosa.

El PJ puso a disposición su sede por la salud pública

0

El Partido Justicialista de La Plata puso a disposición del gobierno provincial las instalaciones de la sede de calle 54 para que, en un eventual escenario de necesidad de ampliación de camas por casos de coronavirus, se puedan ubicar en el edificio partidario.

En una carta firmada por Luis Lugones, presidente de la institución local y dirigida al ministro de Salud de la Provincia Daniel Gollán, el PJ expresó que “ante la grave emergencia pone a disposición del gobierno y de la autoridad sanitaria provincial, las instalaciones de la sede de calle 54 Nº 618 e/ 7 y 8 de nuestra ciudad”.

Comienza la preinscripción al Ingreso Familiar de Emergencia

0

La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) difundió este miércoles por la tarde el cronograma de preinscripción online para beneficiarios del Ingreso Familiar de Emergencia (EFI). La idea es facilitar el trámite y evitar una congestión de la web del organismo que haga más lento o impida su correcto funcionamiento.

El bono contempla el pago de 10 mil pesos dispuesto para monotributistas, empleados no registrados y empleadas domésticas.

Los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) deberán abstenerse de realizar esta preinscripción ya que están automáticamente incluidos en el IFE y cobrarán el aporte de 10 mil pesos en la misma cuenta en la que reciben pagos todos los meses.

Una vez concretada la preinscripción, el organismo llevará adelante un relevamiento de datos de la información recibida de los solicitantes y pedirá a estos una serie de datos complementarios.

El trámite será completamente digital y no será necesario concurrir a ninguna oficina, sino completar un formulario en la web de la Anses y establecer una cuenta bancaria (CBU) para el cobro.

Cronograma de preinscripción

DNI terminado en 0 y 1, el viernes 27

DNI terminado en 2 y 3, el sábado 28

DNI terminado en 4 y 5, el domingo 29

DNI terminado en 6 y 7, el lunes 30

DNI terminado en 8 y 9, el martes 31

Habilitan Whatsapp para denunciar violencia de género

0

La cuarentena para evitar la propagación del coronavirus complicó a aquellas mujeres que son víctimas de violencia de género por parte de sus parejas. Sin posibilidad de hacer denuncias telefónicas, se encuentran aún más vulnerables.

Las estadísticas de los femicidios cometidos este año indican que un 49 por ciento de los agresores fueron parejas, un 17 por ciento ex parejas y un 5 por ciento otros familiares. Todas personas que podrían estar compartiendo el aislamiento forzoso.

En alerta, el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación publicó tres números de teléfono para denuncias por Whastapp (11 27716463 / 11 27759047 / 11 27759048) y el correo linea144@mingeneros.gob.ar para brindar asesoramiento inmediato.

Para quienes sí puedan encontrar momento de llamar, la línea 144 seguirá atendiendo las 24 horas. Del otro lado, el equipo interdisciplinario que asesora está exceptuado de la orden de quedarse en casa, y seguirá atendiendo.

También se puede descargar la app gratuita para celulares, tanto para dispositivos android como iPhone a través de la página web oficial.