Historias de Tolosa: doctor Nevio Américo Correa

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Entrevista de Oscar Labadie publicada el 25 de julio de 2016

Un 13 de junio de 1915 nació en Tolosa, Nevio Américo Correa. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 5 “Tomás Espora”. El secundario lo hizo en el Colegio Nacional. Egresó de la Facultad de Medicina de La Plata con el título de médico en el año 1942.

Su primer trabajo fue en el Dispensario Polivalente que estaba en la calle 1 entre 528 y 529. Trabajando “ad honorem” llevó a cabo una campaña de vacunación antituberculosa y antivariólica en toda la región.

Atendió gratuitamente en el Hogar Francés a los ancianos allí alojados y a todo aquel que no dispusiera de medios económicos. Entre los años 1947 y 1948 fue subteniente de reserva del ejército en Esquel.

Allí ejerció su profesión tanto en las filas militares como en la comunidad mapuche donde obtuvo gran reconocimiento por su tarea al salvar la vida del jefe del grupo indígena. Se casó con Livia E. Mariani el 27 de noviembre de 1952.

Siempre atendió en su consultorio de la calle 2 entre 531 y 532, pero también hacia visitas domiciliarias. Cacho Rollia le debe la vida. Había estado jugando al básquet en el Club Sud América en un día frio, volvió a su casa transpirado, sintiéndose mal. Tan mal que decidió consultar en un Centro Médico en donde no le encontraron nada y lo mandaron a la casa con unas aspirinas.

Cacho siguió sintiéndose mal y lo llamó al Dr. Correa que vino inmediatamente a verlo a su domicilio. El ojo clínico del Dr. se dio cuenta que estaba ante una urgencia. Y le dijo: “Cacho, lo que tenés es serio, hay que internarte inmediatamente, tenés una neumonía”.

Lo subió a su auto y personalmente lo llevó hasta el Hospital San Juan de Dios, donde le sacaron unas placas radiográficas que confirmaron el diagnostico. Quedó internado durante un mes tambaleando entre la vida y la muerte. Pero el tratamiento iniciado a tiempo le salvó la vida.

Se recuperó totalmente y volvió a su taller de herrería. El Dr. Correa era aficionado a hacer trabajos con hierro, por supuesto a partir de entonces tuvo siempre a su disposición el taller de Cacho para hacer sus trabajos.

Cuando tenía unos 12 años Chiqui Chumal se enfermó gravemente, tenía algo raro, los médicos no encontraban que le producía tanta fiebre. Sus padres consultaron varios especialistas en pediatría que no podían hacer el diagnóstico. Hasta que llamaron al Dr. Correa que fue hasta su domicilio inmediatamente. El Dr. Correa comprendió que Chiqui se estaba muriendo pero tampoco podía diagnosticar lo que tenía.

Entonces el Dr. fue hasta la Facultad de Medicina, convocó a todos los eminentes profesores de la alta casa de estudios e hizo un ateneo sobre la enfermedad de su paciente.

La junta médica indicó que lo que había que hacer era administrarle una gammaglobulina recientemente descubierta. El Dr. Correa gestionó la urgente adquisición del preciado medicamento.

Cuando se lo administraron al Chiqui en 48 horas dejó de tener fiebre y una semana después estaba otra vez jugando por la calle 2 bis. Hoy en día el Chiqui Chumal dice: “Yo estoy vivo gracias el Dr. Correa, le debo la vida”.

Nevio además de dedicarse a la medicina tuvo una gran actividad social al ser miembro del Rotary Club de Tolosa. Participó activamente en la organización de los bailes de carnaval que se realizaban todos los años en el Club Unión y Fuerza.

Se apreciaba mucho su ingenio en el diseño de los muñecos que se quemaban en la plaza al culminar los carnavales. Integró también la Asociación Amigos de la Calle 2 donde trabajó arduamente por los servicios esenciales como cloacas, pavimentos, gas y colocación de luminarias.

En el año 1971 integró la comisión de festejos del Centenario de Tolosa, haciendo su aporte en la investigación de la historia tolosana. No tuvo hijos. Ya jubilado se lo solía ver todas las tardecitas vestido de “mono” azul y boina negra paseando su perrita “Picha” por la vereda de la calle 2.

El doctor Correa falleció un 25 de junio de 1991. En el marco del programa Tolosa grande por su historia y su gente, Nevio quedó grabado en las paredes de La Fraternidad (2 y 530), con un mural del artista Pantera.

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