Historias de Tolosa: Jorge Sberna

0
194

Entrevista de Oscar Labadie publicada el 23 de julio de 2016

Mis viejos eran don Francisco Sberna y Elsa Hayde Moreno, dos personas sacadas de los cuentos. Mi viejo era de un pueblo llamado Dudignac, del partido de 9 de Julio y mi vieja era de Mar del Plata.

Mi padre se dedicó mucho a la familia, para él no había vacaciones, un tipo que la peleó. Mi madre fue una mujer que lo acompañaba mucho a mi padre, una mujer que se dedicó mucho a mi hermano y a mí.

Nació mi hermano, después nací yo, empecé a crecer, a jugar en la plaza, fui a la escuela 79. Me fui criando en el barrio, a tal punto que ahora el barrio, al faltar mis padres, se transformó en mi familia.

Yo me quedé con mis viejos hasta lo último. Prácticamente he visto morir a mi vieja. Tuvo una fractura de muñeca que se complicó, y se volvió a complicar y murió. Mi vieja se entregó después que murió mi viejo. Vivió solo seis años después de que mi viejo se fue.

Cuando fallece mi vieja y la enterramos, la primera noche que tenía que pasar sólo en la casa, mi hermano me dice “esta noche te venís a dormir a mi casa” y yo le dije “no Rolando, yo voy a dormir aquí, si no entro ahora la casa no me va dejar entrar nunca más, o enfrento los recuerdos de una o no los enfrento nunca más y eso significaría tener que venderla, y la casa de los viejos no se vende”.

¿Qué es Tolosa para mí? Tolosa para mí es mis viejos, Tolosa es mi crianza, mis secretos, mis sueños, es mi alma. Hablarte de Tolosa es no poder hablarte porque se te ahoga la voz de la emoción.

Tolosa es ir a jugar al fútbol con mi hermano, es ir a trepar a los árboles para fumar a escondidas, es ir al Club Unión y Fuerza cuando en el Club estaba el pool, donde tomé mi primer vaso de vino.

A Tolosa la siento como si fuera mi madre y mi padre. Tolosa son mis viejos. Tolosa era ver a mi viejo ayudar a un vecino. Tolosa era ver a mi vieja ir a la mañana temprano a hablar con las vecinas.

Cuando comienzo a buscar mi primer laburo lo primero que hice fue ir los miércoles, a la feria de la plaza, después que cerraba, a pedirle al que vendía las flores las que le habían quedado sin vender y que iba a tirar. Me las daba el tipo, y salía venderlas por el barrio.

Iba a los gritos diciendo: flores, flores. Después salí de promotor de una clínica para perros, también fui promotor de las rifas de Gimnasia, fui vendedor de libros, me gustaba esa vida.

Mi viejo, que era técnico mecánico, tuvo varias empresas. Tuvo “Sugas” que era una compañía de gas que pasaba la cañería maestra de gas, “Norve” que era una empresa de mecánica.

Mi viejo fue inventor, hizo un invento que no patentó, antes las líneas de alta tensión tenían unos fusibles de seguridad que cuando había una sobrecarga un brazo de metal caía, y se producía la desconexión, pero toda una región quedaba sin energía.

Mi viejo inventa un sistema por el cual al caer el brazo que actuaba como llave de seguridad, empujaba a otro brazo que ascendía y restablecía la conexión en forma automática. Cuando se cortaba la línea tenían que ir con camiones, volver acomodar la conexión, para devolver la atención a la zona.

Mi viejo inventa algo más práctico: un brazo que tenía dos partes, uno caído y el otro en actividad. Al saltar el que estaba en actividad, subía el otro y se restablecía la línea. No tenían que perder el tiempo en ir a hacer esta reconexión manualmente. Después tuvo una empresa de galvanizado, pero lo agarró el rodrigazo y se fundió.

Con el tiempo entro a trabajar en la empresa de mi viejo, después entro a trabajar en un supermercado. Después entré a trabajar a Salud Pública. Y cuando me faltaba poco para jubilarme me preguntaba ¿qué hago? ¿Qué voy a hacer ahora?

Paso por un puesto de revistas y leo de pura casualidad una revista que decía “Pintura sobre madera”, la compro, compro lo que pedía la revista para pintar, y me pongo hacer una pintura, que era la figura de un bandoneonista.

La hice con el método de pincel seco, es blanco titanio, se apoya el pincel, se le pasa una servilleta y a lo que queda se le va poniendo con movimientos la pintura. Cuanta más cantidad ponés más blanco se pone.

A mi primera pintura la tuve que hacer como nueve veces porque no había leído la letras chicas que decían que había dejar secar por lo menos 24 horas para ver los resultados.

La dejo, sin esperar, creyendo que había salido mal y cuando la voy a buscar unos días después para usar la madera para un asado me encuentro con el resultado. Me parecía que había venido alguien a terminarlo. Entro a comprar revistas, tengo montones de revistas que las voy a donar a la Biblioteca Mariano Moreno.

Entonces me dije “me tengo que hacer un autoexamen”. Empiezo a hacer figuras de superhéroes, me propuse algo más exigente, y aparece la figura de Martín Fierro.

Yo estuve estudiando escenografía durante un año en la Escuela de Teatro, cuando doy el examen la nota que saco no me alcanzó para estudiar de actor, me falta un punto, pero si me alcanzaba para estudiar de escenógrafo. Así que me metí en escenografía.

Y en escenografía me enseñaron un secreto que consiste en calcar todo, ver lo que es sombra, distinguir si es una sombra suave de una sombra potente. Estos conocimientos los volqué a mis cuadros. Por eso yo primero doy una base blanca que es el fondo, una vez dada esa base se empieza trabajar.

Calco el dibujo, y voy agregando lo que es negro, lo que es sombra, lo que es piel. Una vez que hago todo esto empiezo a trabajar a la persona o el objeto, lo dejo secar, y empiezo colocar la luz, como llega la luz a la persona o al objeto que estoy representando en el cuadro. Dejo secar y si veo que no es lo que quería, vuelvo a dar una pintura blanca y empiezo una y otra vez hasta lograr lo que busco.

Estoy preparando un cuadro que le quiero regalar a la Iglesia del Carmen, va a ser un cuadro muy grande en la que esté representada toda la vida Jesús: cuando nace, cuando los padres huyen a Egipto, cuando el empieza crecer, los primeros milagros, su prédica, cuando lo detienen, cuando sus discípulos lo niegan y finalmente su crucifixión.

Ya tengo todos los bocetos listos para empezar. Va a ser un cuadro bastante grande que quiero que en el medio, como rompiendo el cuadro, salga la cara de Jesucristo mirando al cielo y la frase que le dice a su Padre: “perdónalos, no saben lo que hacen”.

Sentí la necesidad de someterme examen (no a un autoexamen como había hecho hasta entonces) ¿y qué mejor examen que someterse al juicio del público? Por eso cuando apareció la Feria Artesanal de la Plaza Iraola me presenté y mostré mis trabajos. Me permitieron abrir mi primer puesto en la Plaza de Tolosa. Así empecé a exponer mi trabajo al público.

German Latorre nos ayudó mucho, se cargó al hombro toda la feria y se hizo cargo de todos los gastos. Gestionó en la Delegación Municipal un permiso que nos autorizó a ser artesanos autoconvocados. No tenemos que pagar nada por el uso del espacio, lo único que German nos pedía era que dejáramos limpia la Plaza después de la Feria.

German nos cedía el baño de la Biblioteca y traía a la plaza espectáculos que nos ayudaban a atraer gente. Después Germán renunció a la dirección de la feria por razones personales, pero nosotros pudimos seguir gracias a su gestión.

Hizo una especie de puente entre la Delegación y nosotros. Actualmente abrimos todos los terceros domingos de cada mes. Ahí expongo mi trabajo, ahí me pueden encontrar.

Yo creo que la forma de solucionar el problema de los artesanos, de los que fabrican con sus propias manos lo que venden (no los revendedores) sería establecer un “monotributo artesanal” que autorizara el uso de un espacio como la Plaza, siempre y cuando se esté al día con el pago.

De manera que si viniera una inspección nosotros con solo exhibir el monotributo con los pagos al día nos permitiera demostrar la autorización a estar en el puesto. Y solo la falta del pago del monotributo nos expondría a sufrir el levantamiento del puesto. Con esto se acabaría el problema con los artesanos.

Tengo el proyecto de empezar a pintar paisajes de Tolosa. Es un desafío que me va a permitir ver a qué nivel de la pintura estoy. Ahora estoy haciendo bancos y mesas plegables.

Tolosa es un barrio que te atrapa, es un barrio que te doma, te amansa, Tolosa es una familia. Los que se fueron de Tolosa es porque no la descubrieron, si la hubieran descubierto no habrían podido irse jamás. Irte de Tolosa es irte de tu familia.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here