Historias de Tolosa: Juan ‘Pocho’ Aguirre Bengoa

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Entrevista de Oscar Labadie publicada el 24 de julio de 2016

Yo nací en la época en la que los partos se hacían en el domicilio, en la calle 118, ahí pasé mi juventud. Mi papá se llamaba Juan Miguel , mi mamá Sara Valentina Alonso.

 

Mi mamá era profesora de psicología y ciencias de la educación, pero no ejercía, sólo se dedicó la casa y la crianza de los hijos. Papá era ferroviario, trabajaba en la boletería de la estación de La Plata.

Cuando yo era chiquito todo esto era barro y tierra, no había pavimentos, y nos íbamos por la vía a unas 4 o 5 cuadras donde era todo campo a cazar perdices y liebres. Con mi papá iba mucho cazar a Magdalena, íbamos en el tren y caminábamos y caminamos por el campo.

Mi deporte era la náutica, fui cuatro años seguidos campeón platense de náutica. Iba al Club Regatas, al Club Náutico, al Jockey Club. Con el velero me iba hasta el Uruguay, tuve varios veleros, que se llamaron El Brujito, El Camarón y el Rosario.

Corría en unos veleros que se llamaban “snipes”, que tenían como símbolo una palomita en el mástil. Fue el único deporte practiqué, yo no jugué al fútbol, ni al básquet.

Me gustaba mucho el agua, iba a navegar todos los días. Mis padres nunca supieron nada, pero una vez con el velero por el lado de Berisso, por las Cuatro Bocas, corríamos una regata y al pasar por encima del cable de un remolcador que llevaba un petrolero, que estaba hundido en el agua, el cable se tensó y me levantó en el aire.

Se me vino encima el petrolero y con el ancla me enganchó el velero rompiéndome todo el mástil. Cuando el remolcador reinició el movimiento tensó el cable mientras yo pasaba por encima.

Me rescató una persona muy conocida en La Plata, que posteriormente fue médico, Manuel Abella. Me acuerdo de los insultos del patrón del barco dirigidos hacia mí, porque se le descontroló el barco. De esto papá nunca supo nada. Yo tendría unos 15 años.

El primario lo hice en Escuela 79, el secundario lo hice en el Colegio San José de 51 y 11. Después fui a la Facultad de Medicina. Era difícil estudiar en esa época porque era difícil trasladarse.

Para ir a la Facultad tomaba el tranvía 25, que iba de La Plata a Berisso, bajaba en la calle 60 entre 121 y 122, en el Bosque, también estaba el Micro 20, que era un micro chiquitito, pero llegaba sólo hasta la Estación, y de ahí me tenía que ir caminando la facultad.

Mientras fui estudiante fui muy amigo de los Favaloro. A Rene lo conocía de vista nomás, con Juan José Favaloro, su hermano, y con Domingo que era primo hermano, fuimos muy amigos.

Juan José era medio izquierdista y en una manifestación de protesta una camioneta le pasó por encima del pie y se lo tuvieron de amputar. Pero yo nunca hablé de política con él. A mí nunca me interesó la política. Con Rene no tuve amistad.

Después que me recibí de médico me fui al campo a trabajar porque acá las posibilidades de trabajo eran nulas. Me fui a 25 de Mayo, en el año 1957. Me fui yo acompañado por mi mamá, era soltero, nos tomamos el tren acá en Tolosa, hasta Constitución y de ahí tomamos otro tren hasta Valdés, un pueblito a 50 km de 25 de Mayo.

Un pueblito que no tenía calles, era todo médanos de arena, había que andar con botas porque si se iba con zapatos se llenaban todo de arena. Lo único que había eran caballos y sulkis. Mi mamá se quedó unos días y después me quedé sólo durante un año.

Hay cosas que si uno no las ha vivido y nos las cuentan no las creemos: no había autos, mis primeros trabajos de médico eran a caballo, cosa que yo nunca había hecho, pero tenía que andar en caballo por qué el pueblito del que me venían a buscar, a 15 kilómetros, era el de una tribu de indios, los Rondeau.

Me venían buscar en caballo por qué a veces el sulki no podía llegar cuando todo se inundaba de agua. Me llevaban arriba del mantungo, hasta la tribu. Yo que nunca habían andado en caballo tenía que ir subido en unos matungos gordos y grandotes.

Esos fueron mis primeros trabajos de médico, de todo tenía que hacer, cirugías, accidentes, tenía mucho conocimiento de traumatología y atendía fracturas. Estuve cuatro años en el campo, estaba sin luz, sin agua corriente, sin radio.

La Sociedad Fomento me conseguía un sueldito pequeño que pagaba la Municipalidad de 25 de Mayo. Vivía en una propiedad que me había facilitado la Sociedad Fomento, era una propiedad muy pequeña que tenía dos dormitorios, un consultorio, la cocina, y el baño. Era una casita muy modesta.

Me casé al segundo año de estar en el campo, mis hijos nacieron seguidito, tres nacieron en el campo. Para hablar por teléfono teníamos que ir a otro pueblo, llamado Mosconi, de ahí pedía comunicación a 25 de Mayo y me decían: “tiene tres horas de demora”, todo para hacer una llamada telefónica a la casa de mis padres.

En una de las llamadas que hacía yo con ese teléfono mi papá me dice “ya te conseguí una casita para vivir acá en Tolosa”. Para mí fue una sorpresa, nos vinimos con tres hijos.

Cuando volví me llevé la sorpresa de encontrarme con la casa que me había comprado papá, había juntado la plata sin decirme nada. Me acuerdo que papá me dijo “¿trajiste algo de plata?”. No había traído nada porque prácticamente al 90 por ciento de los pacientes los tenía que atender gratis porque eran muy pobres.

Empecé a trabajar en esta zona en la que no había médico, tenía que ir a ver a los pacientes en bicicleta o caminando entre el barro, llegaba hasta la zona del Mercado, a 10 cuadras. Tenía que ir con botas y con una linterna porque no había luz en las calles.

Posteriormente hice una Policlínica al lado de mi casa, a la que venía un cardiólogo, un médico de piel, una ginecóloga, una médica psiquiatra. Estuve 40 años en el Hospital Melchor Romero, en donde fui jefe de la guardia de los días lunes teniendo 16 médicos a cargo mío.

También fui jefe de un pabellón en la que había ciento y pico de enfermos psiquiátricos. Iba todos los días y además una vez por semana estaba 24 horas de guardia.

Fui muy amigo del Dr. Alberto Pascual de Villa Rivera. También era amigo del Dr. Nevio Correa de la calle 2 y 531. Iba a atender gratuitamente al Círculo Cultural Tolosano, dos veces por semana, además iba a un consultorio gratuito que había en el barrio del Churrasco. Fui padrino, junto a Fito Dorna, del Monumento a la Madre que está en 117 y 529.

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