Historias de Tolosa XXVIII: Juan Pablo Lucero

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Recopilación de Oscar Labadie

Yo soy nacido en las Mil Casas, en el callejón. El Club Villa Rivera era parte de las Mil Casas. Mi viejo Juan Alberto Lucero, que ahora está en la presidencia del club, era disc jockey acá. Le decían el Banana (por eso yo soy el Bananita). Mi viejo conoció a mi mamá en los bailes del Club.

Mi abuela fue a la Escuela 31 y yo también. La secundaria la hice en el Santa Lucía. A mí me lleva a boxear un muchacho al Club Lavalle que estaba en 10 y 54. Yo estaba entrenando ahí y el entrenador se va, quedamos a la deriva, entonces yo los traje para acá a los que entrenaban ahí. De esto hace 15 años atrás.

Trajimos las bolsas y empezamos. Primero éramos 10 chicos, después 15, después 20, ahora somos más de 60. Representé a Argentina peleando cinco veces afuera. Hice una pelea por el título en Entre Ríos. Peleé por el título argentino y por el sudamericano.

Me hicieron muchas propuestas para salir de acá. Yo peleaba para el Sindicato de Camioneros. Los camioneros me llevaron al club Huracán becado. De ahí, Marcelo Domínguez, que fue campeón del mundo, me quería llevar.

Pero yo elegí quedarme acá en el Club Villa Rivera. Para ese entonces tenía 15 peleas.

Hay clubes donde la cuota es muy cara y el que enseña es una especie de boxeador, “aerobox” lo llaman, cosa que no tiene nada que ver con el boxeo.

Aquí en Villa Rivera hacemos boxeo crudo y los que enseñan son boxeadores. No cobramos, paga la cuota el que puede y el que no puede también entrena.

Cuando yo tenía unos 15 años, un día pasé por el club, vi que había un festival de boxeo y me quedé mirando las peleas. De casualidad estaba, como espectador, el Tigre, que fue campeón argentino, me acerqué a él y le dije que quería entrenar. Me entrenó y me hizo hacer algunas exhibiciones.

Varios años después, cuando tuve un accidente con la moto, en el que sufrí una fractura de clavícula, lo llamo al Tigre para que se venga al club como entrenador. Y vino. A mí me gusta su estilo de enseñanza porque le da mucha importancia a la parte psicológica.

Cuando un entrenador no es boxeador no sabe lo que piensa un boxeador, y si no sabe cómo piensa no lo puede preparar psicológicamente para la pelea. El boxeador no puede tener caries, no puede tomar alcohol, no puede consumir drogas. El boxeador es alguien derecho, que está obligado llevar una vida sana y rutinaria entrenando tres veces por día.

Yo era muy peleador de chiquito, me acuerdo que acá cuando se armaban los Corsos de Carnaval ¡había cada pelea! Pero el boxeo te calma, al que boxea no le gusta el quilombo, el boxeo es muy relajante.

Como deporte es buenísimo, porque te enseña a controlar la respiración, cuando uno empieza a entrenar y no sabe respirar se cansa enseguida, pero en cuanto se aprende a respirar bien puede entrenar mucho sin cansarse.

La respiración y la tranquilidad es todo en el boxeo. Se boxea con la cabeza, hay que mantener la tranquilidad porque si no los nervios te comen, y te empezás a ahogar. Si te ponés nervioso en la pelea perdiste, por eso hay que pelear tranquilo. Hay que ser frío.

Los nervios no te dejan respirar bien. Y si no respirás bien te ahogás. Por eso a mí me gusta Atilio Saldivia, porque es muy tranquilo. Fue campeón argentino. También me gustaba como peleaba Sebastián Luján.

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