Malestar entre los vecinos por un aniversario para el olvido

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Según pudo informar a lo largo de domingo el periodista Ricardo Guillermo Dawson en las redes sociales, el festival organizado por la Municipalidad para celebrar el 147° aniversario de Tolosa estuvo lejos de tener el éxito esperado.

Primeramente, muchos vecinos se quejaron por la ubicación elegida. A pesar de que el reloj solar es un monumento emblemático y un punto intermedio para que confluyera la comunidad, quedó bastante trasmano del populoso barrio de la Estación que esperaba la fecha con grandes expectativas.

Por otro lado, aunque el pronóstico alertaba altas temperaturas para la jornada dominical no estuvo calculada la falta de sombra en todo el predio. Sin ni siquiera un árbol para resguardo, la decena de artesanos se apostó allí a media mañana y mantuvo en pie los stands para un escaso público visitante. A continuación, el relato en primera persona.

Estaban los que debían estar (*)

Tal vez el sentido de esta nota sea una utopía. Porque no sabemos si a las autoridades les interesa convocar a los vecinos para celebrar el aniversario de Tolosa y porque, además, el 20 de diciembre de 2019, que cae viernes, tal vez no esté el mismo intendente y obviamente tampoco el mismo delegado comunal, y tal vez tampoco haya festejos porque las nuevas autoridades se podrían amparar en que llevan muy poco tiempo en el cargo como para “hacerse cargo” del 148° aniversario de Tolosa.

Esta vez se eligió el predio del reloj solar en 14 entre 521 y 522, para la celebración del 147 aniversario. Y el servicio meteorológico no falló. El sol a pleno, ni una sola nube el cielo celeste y un predio carente totalmente de sombra como para mitigar el rigor de la tórrida jornada, que arrancó con una marca de 26 grados y fue trepando rápidamente. Solo una brisa fuerte, sirvió como bálsamo para todos los que debíamos estar “por obligación” en el lugar. Nadie, o contaditos con los dedos estuvieron en el predio para compartir el aniversario por puro placer.

Los funcionarios municipales encabezados por el presidente del Concejo Deliberante Fernando Daniel Ponce, el titular de Centros Comunales Sergio Sarlo; el delegado de Tolosa Gonzalo Colman y en de Ringuelet Maximiliano Pis Diez, además de autoridades provinciales, encabezaron el acto de izamiento del Pabellón Nacional mientras se entonaba la marcha Aurora, ejecutada por la Banda del Servicio Penitenciario Provincial dirigida por el maestro Diego Pisano.

Mientras en un sector estaban vehículos del ejército, representados por el Regimiento 7 de Infantería Mecanizada y el Escuadrón de Caballería Blindada 1, ambos con asiente en Arana y el batallón de Comunicaciones, con asiento en City Bell, los vehículos de Defensa Civil y del Equipo de Resolución Inmediata de la comuna, cerraban el sector sobre la calle 522, aledaño al reloj solar.

Solo ocho puestos, dos de gastronomía y los restantes de artesanías y regalos, conformaron la escueta feria artesanal. Dado el calor reinante, los jugos caribeños fueron la sensación con vasos que costaban 60, 80 y 100 pesos. Una verdadera exquisitez.

La Agrupación El Pial de Tolosa se presentó con todas sus galas, mientras el Grupo de la Tercera Edad “El Alero Sanjuanino” se bailó un gato, una chacarera y un escondido, levantando polvareda. Luego de entonarse, el feliz cumpleaños y mientras la banda se retiraba, se cortó una hermosa torta que según nos dijeron fue elaborada por hábiles manos del Centro Comunal, aunque la especie no fue confirmada. Gonzalo Colman fue el encargado de realizarle los primeros cortes.

Mientras desfilaban tres efectivos de la Dirección de Caballería de la Policía de la Provincia con uniformes típicos, el presidente del Rotary Club de El Dique y Tolosa Edgardo Stuhl junto a Alberto Sánchez hicieron una semblanza del reloj solar, que fue mudo testigo de esta celebración tolosana.

Mientras la gente menuda, muchos hijos de los empleados municipales que trabajaban en el sector disfrutaban de todos los juegos: tres inflables, canchita de futbol, tenis, metegol y otros entretenimientos, el sector comenzó a quedar vacío. Cerca de las 12:30 la música que partía el escenario móvil le daba ánimo a quienes se quedaron, porque pese a que el programa preveía una sucesión de actividades, el bache del mediodía fue bastante considerable.

Es obvio. Hacía calor, estamos en verano –o en los umbrales, mejor dicho-. El vecino no acompaña, porque falla la publicidad. Se hizo en un sector que no es habitual. El Distribuidor estaba atestado de vehículos que iban y venían, pero abajo nadie, casi nadie, solo los que tenían la obligación de estar.

¿Y si probamos en un horario vespertino? más acorde a la estación que atravesamos. Porque si no hay desfile, no hay escuelas, no hay papás ni abuelos que van por los nenes y eso, sin dudas, marca la diferencia con otras celebraciones.

(*) por Ricardo Guillermo Dawson, periodista tolosano.

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