Un homenaje a la educación y la salud públicas

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La primera maestra de Tolosa y el querido doctor Correa serán recordados por siempre gracias a un colorido mural que pintó el artista Pantera. El exterior de La Fraternidad en calle 2 y 530 exhibe las imágenes de Ángela Altube de Mercerat Nevio Américo Correa, dos vecinos que han quedado inmortalizados en el corazón del barrio.

La docente de destacada trayectoria, dictó clases particulares en su casa de 2 entre 529 y 530, donde actualmente se encuentra una placa recordatoria. En el año 1949, la Municipalidad de La Plata le rindió homenaje imponiendo su nombre a la calle 530.

Ahora, en el marco del proyecto Tolosa grande por su historia y su gente, declarado de Interés Cultural por el Concejo Deliberante , Ángela fue nuevamente reconocida frente a la Plaza Martín Iraola, en la galería de arte urbano, un paseo a cielo abierto que será inaugurado en el aniversario de la localidad.

El doctor Correa

Un 13 de junio de 1915 nació en Tolosa Nevio Américo Correa, quien cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 5 Tomás Espora continuando los secundarios en el Colegio Nacional.

Egresó de la Facultad de Medicina UNLP con el título de médico en el año 1942. Su primer trabajo fue en el Dispensario Polivalente que estaba en la calle 1 entre 528 y 529.

Llevó a cabo una campaña ad honorem de vacunación antituberculosa y antivariólica en toda la región. Atendió gratuitamente a los ancianos alojados en el Hogar Francés y a todo aquel que no dispusiera de medios económicos.

Entre los años 1947 y 1948 fue subteniente de reserva del ejército en Esquel. Allí ejerció su profesión tanto en las filas militares como en la comunidad mapuche donde obtuvo gran reconocimiento por su tarea al salvar la vida del jefe del grupo indígena.

Se casó con Livia Mariani el 27 de noviembre de 1952, y tuvo una gran actividad social al ser miembro del Rotary Club de Tolosa. Integró también la Asociación Amigos de la Calle 2 donde trabajó arduamente por los servicios esenciales como cloacas, pavimento, gas y luminaria.

En el año 1971 integró la comisión de festejos del Centenario de Tolosa, haciendo su aporte en la investigación de la historia local. Ya jubilado se lo solía ver todas las tardecitas vestido de “mono” azul y boina negra paseando su viejita perra Picha por la vereda de la calle 2.

El doctor Correa falleció un 25 de junio de 1991 pero aún hoy es recordado con afecto por su espíritu generoso.

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