Una tragedia que se pudo haber evitado

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En la tarde de este lunes, familia, amigos y vecinos de Miguel Ángel González de 65 años y Alejandro Alomo de 22, se congregaron alrededor de los restos de una precaria vivienda arrasada por el temporal y la desidia en 532 entre 15 y 16.

A las 3 de la madrugada, mientras la familia dormía, cayó un árbol “grande y viejo” -que estaba entre dos viviendas de chapa- sobre Miguel, quien falleció al instante.

“Había denuncias de todos los vecinos para que pudieran sacar el árbol, pero dicen que les cobraban para sacarlo y ellos no tenían los recursos” contó Brenda, hermana de Alejandro.

Pedían ayuda por ellos y por los vecinos “hacía tres o cuatro años”, hay pruebas.

“Tan sólo con mirar la casa te das cuenta que no podían pagar ¿Qué les costaba venir a ayudar o por lo menos sacar la mitad del árbol? le dijeron que no, que eso les corresponde a ellos”, comentó Brenda sobre las cuadrillas de trabajadores municipales.

Alejandro era su hermano por parte de padre; Miguel lo había adoptado junto a su esposa; quien estuvo presente durante esta madrugada. También estaba la nieta de ambos, una bebé que se salvó de milagro y se encuentra en observación del Hospital de Niños Sor María Ludovica. Una chapa cayó sobre el ‘huevito’ donde dormía, que felizmente se dio vuelta y la protegió.

“Hace un rato sacaron a Miguel, no lo podían sacar. Ale salió por su propia cuenta y al salir, se cortó con una chapa que le perforó el intestino. Gritaba que lo ayuden”. Lo llevaron al Hospital –San Roque de Gonnet- donde sufrió dos infartos durante la operación y no resistió.

La casa desapareció. “Son muchos hermanos, seguramente necesitan que los ayuden para edificar algo. Pero la Municipalidad debería dar respuestas. Hace poquito habían hecho la casa de chapa entre ellos, porque la anterior se estaba cayendo”, relató Brenda acompañada de su familia.

“Ale estaba re contento de ayudar a su papá que tiempo atrás le había agarrado un ACV. Él era un chico único, estudiaba, un pibe bueno. Todos lo quieren. Nunca hizo nada malo, tenía un gran corazón. Era gente humilde que andaba con los carros pero nunca molestó a nadie”, explicó.

Cintia, la otra hermana, detalló que horas antes habían cortado el cruce de las avenidas 13 y 32 porque el intendente Julio Garro les ofreció solamente un velatorio de dos horas en el Cementerio.

Recién llegada de la Comisaría Undécima, dio a conocer que el jefe comunal prometió el sepelio de ambos en Mónaco (520 y 143) además de un colectivo hasta el lugar para trasladar a los vecinos, muchos de ellos con edad avanzada que conocían de toda la vida a don Miguel.

Resta esperar que la Policía Científica entregue el certificado de defunción para poner horario del velatorio.

De no cumplirse las palabras del mandatario local, anunciaron que las medidas de protesta serán mayores: “La muerte de mi hermano se pudo haber evitado, las denuncias no son de ahora. Si Garro no puede cumplir con su trabajo que renuncie”.

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