Historias de Tolosa: Jorge Daniel Massera

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Entrevista de Oscar Labadie publicada el 23 de septiembre de 2016

Nací en Tolosa. La infancia la hice en Tolosa. La calle 2 era todo empedrado y corría la vía del tranvía. La veía colonial a Tolosa. Me gustaba como era antes. Mis abuelos tenían una tienda en 2 entre 528 y 529.

Yo vivía enfrente a la Unión Ferroviaria. En esa época se vivía bien. Mis abuelos se casaron acá. Mi abuelo se llamaba José María Rapan y mi abuela Mude Obed, árabes los dos.

Mi abuelo vino primero y después la mandó a buscar a mi abuela. Se llevaban 17 años. Mi abuelo estaba con los hermanos acá. Los otros Rapan eran el de calle 1 (Marcos Rapan) y el de 4 y 526 (Enrique Rapan), y una hermana que quedó en Buenos Aires.

Enrique fue el primer presidente del club Villa Rivera. Yo frecuentaba el club Unión y Fuerza, el Círculo Cultural Tolosano y el Sudamérica. Mis bisabuelos vivían en 523, 3 y 4.

Extraño a todos mis vecinos. Me acuerdo de los Pagani, los Pastorino, los Marconi, los Rusconi, los Marquina, los Grassi, los Panizzo, los Yacoub, los De Gaetan, los Stella, los García, los Sarachu, los Sister, los Molinelli, los Ohan, los Tundidor, los Esperanza, los Villar.

Me acuerdo de Frigerio, Humar, Battisaco, Hilda Croce, Sanchez, Parisi, Corbata, Galarza, Sberna, Fernandez, Panei, Rivadeneida, Pezzano. Fue una época maravillosa.

Me acuerdo de todos. Me acuerdo de cuando íbamos a jugar al futbol y armábamos torneos en 528, con Carlitos Pocoví, German Latorre, Oscar Labadie, Jorge Pastorino.

Me acuerdo hasta de los cumpleaños: Pastorino cumple años 29 de octubre, German cumple años 31 de agosto. Me acuerdo del Negro Olmedo, que le alquilaba a mi abuelo, del Negro Hilario, de los Celimedo, del Teco Sosa, del Negro Fonseca.

En la cuadra teníamos un bar, El Torito, al que me gustaba ir y una vez me mordió el perro del dueño, y después no me dejaban ir más, pero yo igual me escapaba de mi casa y me metía en el bar.

Fui un año a la Escuela 31 y después me pasaron al Sagrado Corazón de Jesús, de la calle 57, de medio pupilo, porque mi vieja laburaba y mi viejo también. Me acuerdo de mis abuelos Massera. Una familia muy grande. Vivian en 529, 1 y 115.

Me acuerdo del bar de 1 y 528, íbamos a jugar al billar ahí. Nunca me voy a olvidar de un 8 de julio en que mi viejo me fue buscar al bar.

Al otro día empezaban las vacaciones, yo hacía la secundaria de noche (2ª año) en el Comercial de 115, entre 530 y 531, estaba jugando al billar en el bar y como no volvía, el viejo me fue buscar con el cinto en la mano y me trajo a cintazos por la calle hasta mi casa.

También había un bar que se llamaba “El Dani” que estaba en 528, entre 1 y 2, a mitad de cuadra. En el Club Unión y Fuerza había bar también, ahí íbamos a comer milanesa con papa fritas y huevos fritos hechas por Viera, que eran espectaculares. Ahí nos juntábamos todos, todas las noches, a jugar al villar y a las cartas. La pasábamos bomba, pero todo sano. Éramos muy sanos.

Lo que más extraño es a todos los vecinos, porque eran de primera. Me fui de Tolosa en el año 2000. Vendimos todo y nos fuimos. Vendimos la casa de mi mamá, de papá y la mía y nos fuimos. Mi señora es de Berisso y quería irse a vivir allá.

Extraño mucho a mis vecinos pero no puedo pasar por la puerta de la que fue mi casa. Me agarra congoja. Lo más cerca que estuve fue hace tres años atrás. Un día me encontré con Germán Latorre, que está en la biblioteca del Tolosano, y me dijo “pasá, veníme a visitar a la biblioteca”.

Agarré un tren, me bajé en la Estación, caminé por la 1. Tomé unos mates con Germán y me volví al tren. No volví por calle 2, no podía. Ir por la 1 ya me costaba mucho. Me acuerdo todo, de quien vivía al lado de quien, pero no puedo pasar por ahí. No puedo. La nostalgia me mata.

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