Historias de Tolosa: Mónica Graciela Lagomarsino

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Entrevista de Oscar Labadie publicada el 9 de julio de 2016

Mi abuelo, Alejandro Alfredo Lagomarsino, era argentino, porteño, vivía en la calle Montes de Oca. Mi abuela, Rita Machi, vivía en Barracas, era italiana. Se casaron y se vinieron a Tolosa, en la década del 30. Mi padre, Raúl Alfredo Lagomarsino, hizo la primaria en la Escuela 79 y yo nací en el barrio.

Mi abuelo construyó en la esquina de 115 bis y 529 donde puso una la ferretería y venta de materiales de construcción. El negocio tenia entrada por las dos calles. En esa época todo se manejaba con carros para llevar los materiales.

A mi abuelo, desgraciadamente, no lo conocí. Falleció muy joven, antes de que mis padres se casaran. Era un hombre muy visionario y emprendedor. Trabajaba con sus hermanos. Falleció de un derrame cerebral en muy pocos días.

Quedó a cargo de todo mi padre, muy joven. Había empezado la secundaria pero dejó en cuarto año. Estudió idiomas, estudió música y se dedicó a los deportes, especialmente al básquet.

Cuando tuvo que hacerse cargo del negocio no había trabajado nunca, no tenía experiencia, era muy joven, y llegó la primera quiebra. Pero como los corredores eran conocidos de mi abuelo, confiaron en él, lo ayudaron a repuntar. A partir de ahí el negocio siguió creciendo.

Mi casa paterna era arriba del negocio, en la planta alta. Era una familia numerosa, ahí vivían no sólo mis padres y yo, sino también mi abuela, mis tíos abuelos, mi bisabuela por parte de mi abuela materna. Al lado vivía mi bisabuela paterna con algunos de sus hijos.

Lo que yo recuerdo en mi infancia era ir a jugar al negocio. De chica empecé a atender la caja con la ayuda de mi tío. Pero también jugaba en la vereda.

Yo era muy amiga de la familia Nogueira. Mis abuelos eran amigos de Coca y Diolindo, mi padres eran amigos de Mamé y Kike, y yo amiga de Kikito, teníamos la misma edad. Ellos se van del barrio cuando Kikito tenía unos 14 años.

Mi padre conoció a mi madre, Lía Teresa Bocos, en el Círculo Cultural Tolosano de la calle 1. Mi mamá iba a aprender inglés y el profesor era mi papá. Después empezaron a dar la vuelta del perro en la Plaza Iraola.

Lo más lindo era la vida comunitaria, los carnavales fueron inolvidables, había lugares claves para jugar, la terraza de mi casa, o por la calle 529, o por 115 bis dependiendo de los grupos. Jugaban los Nogueira, los Busteros, los Buotto, los Balaguer, los Labombarda, los Torrijos, todas familias que hicieron historia en Tolosa. Todos se unían al carnaval. Prácticamente jugaban grandes, no chicos.

Una cosa que veíamos desde la terraza y bajábamos después a verla pasar era la procesión de la Virgen del Carmen. Era hermoso ver la gente en la procesión, a veces mi abuela iba, a veces iba mi mamá. Yo me asomaba desde la terraza y veía a los vecinos en la puerta mirando pasar la procesión.

Otra de las cosas que recuerdo es mi vida en el Círculo Cultural Tolosano. Mi padre jugó al básquet mucho tiempo ahí, yo también siempre amé el básquet.

Mientras mi padre estuvo en el club jugando en el equipo, la familia iba a verlo a los partidos y cuando jugaban afuera el Círculo, viajaban todos a verlo jugar de visitante. En ese momento en el equipo estaban Pérez Escalá, Paladino, Cerizola.

Después en el Círculo hubo una cantina, se llamaba el Rincón de La Boca. Estaba pintada con murales haciendo alusión a La Boca. Lo había montado un amigo de papá: Emera Estaudale.

Los Estaudale vivían a media cuadra de casa. Yo ya era adolescente, eran unas reuniones preciosas porque concurrían todas las familias de Tolosa. Iban los Alonso que tuvieron la farmacia en 530 y 115 bis, los Neira, los Aguirre Bengoa, los Castilla que tuvieron la farmacia en 528, los Masuchi, Beto Sartri.

En un momento empezaron a traer números de Buenos Aires y los músicos no tenían donde ensayar, y como nuestra casa era un poco la casa del pueblo venían a ensayar a casa antes de ir a tocar y cantar a la cantina del Círculo.

Venían los artistas de Buenos Aires con sus instrumentos a casa, donde también usaban el piano que teníamos. Trajeron a Dean Reed para los carnavales, a Susana Brunetti, a Soledad Del Rio, a Altermar Dutra.

También en el Círculo, en determinado momento, se hacían kermeses que duraban desde la tarde hasta la noche. También recuerdo las cenas familiares a beneficio del club.

En la calle 1 mis abuelos hicieron el Dispensario de Lactantes y el Ropero del Bebé, el médico era el doctor Shriman. Mi abuela, Rita Machi, iba colaborar para atender a la gente necesitada de la comunidad, que era mucha. También estuvo en la Cooperadora de la Escuela 79. Mi abuelo donó un lote para Círculo Cultural Tolosano y el lote donde se hizo el club Sud América.

Éste amor por el barrio lo mantuve con mis hijos. Hasta que nos vinimos a La Plata ellos hicieron vida de barrio, hacían sus actividades en el Círculo o en la calle 1. Los sábados iba toda la pandilla a aprender dibujo.

Más allá de la vida en comunidad, nuestra vida se circunscribió al comercio, que después de ferretería fue mueblería y para navidad y para reyes se vendían juguetes.

Después mi padre se puso en sociedad con el señor Seco y pusieron la Ferretería Naval e Industrial. Cuando el señor Seco se va a vivir a Mar del Plata queda como Ferretería Industrial solamente. Si bien nos mudamos a vivir a La Plata, el negocio se conservó en Tolosa hasta la crisis del 2001. En el 2003 se vende.

Mi mama era una excelente cocinera. Sus ñoquis, sus tortas de nuez, sus flanes, sus arrollados eran exquisitos. Hasta aprendió a hacer asados. Mi abuela era la que amasaba: hacia los ravioles, los tallarines. Mi bisabuela, la italiana, hacia el risoto.

Poca gente conoció a mi mamá, vivía prácticamente encerrada en casa, sólo salía cuando necesitaba, para hacer algunas compras, sino no salía, más conocido era mi papá.

Fui hija única, muy sobreprotegida, los amiguitos con que jugaba de chica era Kike Nogueria, Yoyi Cerizola, Mamé Cerizola, Ana María Gutiérrez y Nora Reza. Me acuerdo de cuando atendía la caja siendo chiquita, de algunos personajes que iban al negocio.

Me acuerdo especialmente de tres: Titino, Pedrito y Carmelo. Los tres tenían algo de deficiencia mental. Llegaba Titino y hablaba, hablaba cualquier disparate. Los demás le seguían la corriente. Llegaba Carmelo (no se podían ver entre sí) y le decía Carmelo a Titino “¿qué hacés acá idiota?” y Titino le respondía “¿idiota yo? ¡no! el tarado sos vos”.

Después Carmelo decía “hoy voy a cantar” y los demás le decían “cantá Carmelo, buscá el micrófono”, entonces Carmelo agarraba una escoba que le servía de micrófono y cantaba en medio del negocio mientras todos los escuchábamos atentamente.

Siempre tuvimos animales, perros, gatos, loros, gallinas y mi tío era el que los cuidaba. Un día muere un perrito mío (Pascualito), y Pedrito, cuya deficiencia se había originado por el drama que había vivido en la segunda guerra mundial, siempre venía a cortar el pasto del corralón.

Fallecido “Pascualito” había que enterrarlo. Se enterraba donde antes estaba el gallinero. Mi tío le pide a Pedrito que haga un pozo para enterrar el perrito. Pedrito agarró una pala y empezó a escavar, y dice “ya está”, mi tío le dice: “no, Pedrito, hacerlo un poco más hondo”, Pedrito lo mira y le dice: “¿más hondo?, no, mire que si lo hago más hondo se va a asfixiar”.

Fui maestra de la Escuela 79 y de la Escuela 124 de Los Hornos. Hice una colonia en el Círculo con un profesor de educación física tolosano, Luis Dalto, que se armó con ayuda de los padres. Fue la primera colonia de verano tolosana.

Fue todo el mes de enero, se trabajaba en el Círculo durante la mañana hasta las 2 de la tarde y se iba dos veces por semana a las piletas de la Municipalidad. Con los más chiquitos hicimos fogones en la plaza Iraola del lado de 2. Los más grandes fueron un fin de semana a San Clemente.

Siempre recuerdo a Tolosa con cariño y con ganas de volver.

1 COMENTARIO

  1. A LOS LAGOMARSINO LOS CONOCI COMO EL ÑATO . EL CHINO Y CHOLO. TENIAN EL CORRALON DE MATERIALES EN 32 Y 3. Y LA FERRETERIA DE CHOLO EN 529 Y 115BIS. EL ÑATO ENTREGABA.MATERIALES CON UN CAMION CHEVROLET 57 VIKING CON CABINA NEGRA. TENIA UNA CUPE CONVERTIBLE NEGRA FORD 40.

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