Historias de Tolosa: Rául Ernesto Sisti

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Entrevista de Oscar Labadie publicada el 1 de mayo de 2017

Yo viví 29 años en Tolosa, donde inicié mi vida social, donde desarrollé el primer contacto con el entorno. Mis padres vivían en Tolosa desde cuatro años antes de que yo naciera. Cuando crecí, en la calle 531, era un barrio mucho menos urbanizado que ahora, muy barrio, el asfalto llegaba hasta la esquina de 4, después eran calles de tierra.

Con pantalones muy cortos jugábamos, en medio de la calle, con una pelota de goma, como esa calle terminaba ahí, terminaba el asfalto, los autos no venían mucho y además había muchos menos autos.

Teníamos en la esquina, a una manzana, en diagonal, una canchita de fútbol en la que jugábamos todos los días. Mi mamá salía a la puerta de la casa y gritaba: “chicos, la leche” y nosotros desde la canchita la alcanzábamos escuchar. No tenía que venir a buscarnos, le bastaba gritar desde la puerta.

Mi papá (Pascual Toto Sisti) siempre fue de Tolosa, vivía frente a la Escuela 79, donde fue a la primaria, cuando tocaba la primer campana se levantaba de la cama a la mañana, a la segunda campana ya cruzaba.

Muy chico tuvo que empezar a trabajar, a los ocho años, cuando estaba en cuarto grado, como ayudante de un zapatero. Se iba a trabajar desde 115 bis hasta 2 y 40, jugando con una rueda de carrito a la que manejaba con un palito.

A los 14 años dio el examen para entrar en Escuela de Mecánica de la Armada, aprobó y al terminar de cursar, a los 18 años, se recibió con el grado de sub oficial de la Armada.

Equipo de básquetbol de Gimnasia con Toto como técnico (a la izquierda).

Hizo toda su carrera en la Base Aeronaval de Punta Indio, donde mezcló mucho el deporte con los aviones. Propició la construcción de las canchas de básquet del Club Atlético Verónica y la de la Base Naval.

En aquel tiempo los sub oficiales no podían pilotear aviones. Se cayó cinco veces volando (no iba manejando, solo manejaban los oficiales), tres de esas caídas fueron accidentes muy graves. Una vez lo único que se salvó del avión fue una llave inglesa que tenía en el bolsillo. Hubo fallecidos en uno de los accidentes.

Estuvo muy poco tiempo en la Armada porque se jubiló a los 37 años, en 1951. Fue así porque en aquel tiempo el día que volaba, para la jubilación, sumaba dos días (cada día eran dos días) pero si en ese día había estado de sitio, también se lo contaba doble y había estado de sitio continuamente. Entonces el día que volaba y había estado de sitio le contaban tres días para la jubilación.

En el retiro de mi papá también hubo una cuestión política porque Perón equiparó en el grado a la gente que tenía oficios con los sub oficiales que tenían escuela militar. Por eso, disconforme con la medida, pidió la jubilación como sub oficial primero sin esperar un año más para alcanzar el grado de sub oficial mayor. Sin embargo, no se hizo antiperonista. Mi papá nunca fue anti nada.

No compartió esa medida, pero no le generó odio. Mi papá nos enseñó a no sentir odio por nadie. Esto también lo llevaba al deporte. En mi casa éramos todos triperos fanáticos pero no había el odio Gimnasia-Estudiantes, nunca despreciamos ni le faltamos el respeto a los pinchas.

Después que se jubiló en la Armada, mi papá se enroló en la Marina Mercante. Con el grado que tenía en la Marina y el conocimiento que había adquirido podía ser jefe de máquinas en los barcos.

Viajó mucho, viajó a Inglaterra, a Alemania, a Estados Unidos. Viajó a Estados Unidos en uno de los tres barcos que llevaron a depositar el oro de Argentina en Fort Knox. Nos traía juguetes hermosos de todas partes del mundo, juguetes que aquí no existían. Navegó hasta que mi mamá le dijo: “tus hijos necesitan un padre, no plata”.

Así que después de navegar durante 4 o 5 años dejó y le ofrecieron ser corresponsal del diario El Día en Tolosa y lo fue hasta que se jubiló. Escribía notas sociales en el diario, sobre la actividad parroquial o sobre la actividad de los Amigos de la Calle 2. No era periodista, era corresponsal, su función era hacer de agencia del diario El Día en Tolosa. A él le alcanzaban en la casa los avisos clasificados o los avisos fúnebres que se querían publicar.

Equipo Basquet Femenino de Gimnasia (Subcampeón Metropolitano) a la derecha, Nita con el N° 6. Toto a la izquierda, como entrenador.

Mi papá fue jugador y entrenador de básquet toda de la vida, primero descolló en el Círculo Cultural Tolosano y después en Gimnasia. Siempre estuvimos vinculados al básquet. El Círculo Cultural Tolosano fue cinco veces campeón platense de básquet, se codeaba con los mejores equipos del país.

Mi papá practicaba todos los deportes, boxeo, paleta, fútbol, natación, ciclismo. Recuerdo que como no había jardín de infantes en Tolosa me anotaron en el jardín del Mary O’ Graham, a donde mi papá me llevaba y me traía todos los días en bicicleta. Papá falleció joven, a los 72 años.

Nélida Clotilde Marchetti (Nita)

Mi mamá (Nélida “Nita” Marchetti) fue maestra de la Escuela 79 durante mucho tiempo, muy jugadora de básquet, conoció a mi papá jugando al básquet en el Club Gimnasia. Mi papá la entrenó, la conquistó y se casó con ella.

También fue maestra en una escuela donde estaban internadas chicas como menores-madres que funcionaban al lado del Hospital Gutiérrez, como eran chicas muy pobres mi mamá se gastaba mucha parte del sueldo en comprarle útiles, les compraba revistas, cuadernos, lapiceras, lápices. Siendo maestra domiciliaria hizo lo mismo: le compró los útiles a sus alumnos.

Mi mamá siempre estudió, toda la vida. Estudió de asistente social y cuando nosotros empezamos en la facultad en el año 1974 ella se anotó en medicina, carrera que siempre le había gustado, y se recibió de médica a los 52 años, después obtuvo el doctorado en medicina.

También se recibió de profesora en Ciencias de la Educación, además fue bibliotecaria y profesora en bibliotecología. Era inteligentísima, le encantaba estudiar. Estudiaba y al mismo tiempo criaba la familia y trabajaba. Ejerció la medicina e hizo guardias. Era un fenómeno.

De grande viajó mucho y como siempre fue una apasionada de la ópera, en sus últimos años (más de 10) siguió a Plácido Domingo, lo vio muchísimas veces, tanto en Europa como en América (varias veces en N. York y en Washington), también en Bs. Aires y Santiago de Chile. Nunca dejó de laburar hasta que murió a los 83 años.

Raúl, en el centro, encarnando a Bómbolo en la Escuela 79, el último de la derecha es Carlitos Contardi

Hice la escuela primaria en la Escuela 79, me acuerdo de las señoritas Sobrón, Olga Manzano, Josefa Mikita y María Inés Daloisio. Del año 1969 Nora Orsini fue la abanderada, primer escolta fue Enrique Vidal, segunda escolta Adriana Cavalaro y primer escolta suplente fui yo, le había prometido a mi mamá que iba a ser abanderado pero no pude cumplir con mi promesa.

4 y 532

Entre los compañeros de colegio me acuerdo de Liliana Ríos, Carlos Contardi, Oscar Labadie, Edith Supeña, Leonardo Lombard, Rodi Icardi. En la esquina de mi casa, en 4 y 531, se juntaban el Negro Arias, los hermanos Magariños, Rubén Arrambide, Néstor Perisutti.

El secundario lo hice en el Liceo Víctor Mercante, donde fui preceptor y conocí, como alumna, a la que es mi esposa desde hace 35 años, María Alejandra Herranz, que estudió abogacía como yo y hoy tenemos, juntos, un estudio jurídico. Hacemos Laboral y un poco de Civil.

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